En el temblequeo de tu voz
Siento mis ganas de gritar.
En tus ojos demasiado negros
Entreveo el futuro, tuyo y mío,
Conozco la rabia que te parte el corazón
Inadaptado, ridiculizado, temido, despavorido
Mordido, chupado, escupido, olvidado.
Quizás también respetado, pero ¿que importa?
Hambriento de pan y de una caricia
Seguro sólo para apretar el puño,
Eres depredador, eres verdugo,
Estás inmóvil, tendido en la cruz
Te enseñaron a reír, a disfrazarte,
A hacer el amor con una mujer
A mentir, a buscar siempre la palabra correcta
Quizás también a soñar, quizás también a esperar.
Pero en tu pequeño corazón herido
Seguirás apretando el puño
Para ese último puñetazo, el KO de tu pasado,
Para no decir nunca – yo acepto.
Traducido por Savino D’Amico con la colaboración de A.M.Gabriela Bustamante