Nací en el Norte, en llanura,
un día de neblina
y desde entonces llanura
de neblina y neblina han sido cadenas.
Raras las evasiones
Siempre corto el verano
Y demasiadas veces
Al final de la calle una pared.
Por eso amo el mar
Este infinito juguete vivo
En el que encuentro los días más bellos
De mi infancia y a la vez
La infancia del mundo
Y juntos las largas naves fenicias y los héroes
Que regresaban en el sol de cada madrugada
De verano galopando en sus blancos caballos
Allá donde la ola se retira y la arena
Por un momento manda estelas luminosas.
Así en el mar encuentro mi vida más verdadera
Y no importa si después
Allá arriba en el Norte, en la tierra de exilio donde nací,
Todavía están esperándome
mis cadenas.
Traducido por Savino D’Amico con la colaboración de A.M.Gabriela Bustamante